Ahora

Formas de portar al bebé

Entre las cosas que se le recomienda a la futura mamá está la cuna, la ropa, los pañales dice la consejera y educadora en lactancia Stefy Pow; y un portabebés ergonómico debería estar en la misma categoría, “para que mamá, papá o el cuidador principal pueda tener al bebé encima todo el tiempo. En mi opinión, es el salvavidas durante los primeros años, porque sirve hasta que el niño tenga 45 libras o 4 años, lo que llegue primero”.

La opinión de Pow parte de su experiencia con su hijo, con quien usó portabebés constantemente (5 días a la semana) durante los primeros dos años, y lo llevaba a las charlas que tenía que dictar y a viajes. “Sin el portabebés, habría sido imposible, especialmente si se trata de una mamá que no tiene mayor apoyo o trabaja. Es una técnica ancestral que se tiene que aprender, pero, a cambio, resulta muy beneficiosa en términos de economía para la familia y seguridad para el niño”.

Culturas, espacios necesidades

En las diferentes culturas, la tela recibe diferentes nombres, e inicialmente no son portabebés en sí mismos, “sino dispositivos que se utilizan para transportar cosas y que, cuando llega el bebé, pues se utilizan para transportarlo también”, dice Elena López, asesora de porteo y educadora de masaje infantil que instruye en técnicas de porte en el sitio Monitosyrisas.com. “Todo el porteo comparte ventajas, inconvenientes y precauciones”.

Entre las primeras, hace constar el contacto afectivo, la sensación de seguridad y tranquilidad, mejor calidad del sueño y bienestar físico, desarrollo óptimo del sistema nervioso, adaptación al entorno, disminución del llanto y favorecimiento de la lactancia.

“Sin embargo, sí hay aspectos que se tienen que cuidar con cualquier tipo de porteo”, advierte López, con 9 años de experiencia porteando a sus hijos, “y es que la posición del bebé impida que la barbilla pegue contra el esternón (ya que esto obstruye las vías respiratorias) y que la tensión y ajuste del portabebés sea tal que impida que el cuerpo del bebé se separe del cuerpo del adulto cuando hay movimiento”.

Porteo ergonómico

Pow menciona que en Ecuador está muy comercializado un canguro que no es correcto, pero desde hace un año ha visto cada vez más el ergonómico. ¿A qué se refiere? Al que permite que, sea que usted lleve al bebé en la espalda o en el pecho, todo el peso recaiga sobre el adulto y que la postura del niño sea natural.

¿Cuál es el tiempo de vida útil del portabebés? Depende del material del que esté hecho y del peso y necesidades del niño según la edad. “Los primeros 10 meses usé el fular”, explica Pow, “una tela larga que puede ser o no elástica. Luego invertí en una mochila ergonómica, que es la que uso hasta ahora, que el niño tiene 3 años. Es más práctica”, afirma Pow, “porque el peso se distribuye mucho mejor; siempre y cuando se sigan tres reglas básicas: que el niño esté a la altura de un beso; no usar ropas que puedan causar obstrucción de las vías aéreas, y que sea cómodo para los dos”.

“Y si lo llevas encima, es suficiente estimulación: percibe los mismos olores y sonidos que tú. Por esto también”, enfatiza, “no es recomendable poner al niño con la cara hacia el frente cuando se lo lleva en el pecho, porque se sobreestimula y adopta una forma antinatural de la columna; además, al estar expuesto a la luz y el movimiento por todos lados, pierde la sensación de seguridad. De frente a ti, tiene ocasión de ver el mundo, pero con la seguridad de tenerte cerca”.

Tipos de Portabebés

Fular: Una banda de tela que da varias vueltas hasta anudarse; la técnica es sencilla, y es el que se usa en la cultura andina con el nombre de awayo. El tamaño ideal es de 4 a 5 metros de largo.

Bandolera con argollas: requiere un poco de técnica para usarla; es muy práctico para los recién nacidos, porque tiene una sola capa de tela.

El mei–tai combina la mochila y el fular: tiene el espacio cuadrado en el que va el bebé, más cuatro tiras largas anudables en vez de correas. En internet hay tutoriales de costura para hacerlos.

El kanga o rebozo: una banda elástica que se anuda al torso. La técnica viene de África.

¿Cuándo no usarlo? Cuando el bebé es prematuro. “Si el niño nació a los 7 meses, hay que esperar dos meses más para entonces empezar a tratarlo como un recién nacido”, dice Pow. Es importante que se use la edad ajustada del niño prematuro para proceder a portear.

–Cuando mamá es fumadora; tendrá químicos impregnados en la ropa, la piel y el cabello.

–Si al bebé no le gusta y le incomoda, hay que tener paciencia, intentar una o dos semanas; si el niño no lo disfruta, no insista.

–Al ir a la peluquería a tinturarse el pelo o a cualquier procedimiento que involucre químicos. Si hay algún sitio al que no llevaría a su hijo en el coche ni en brazos, tampoco lo lleve en el portabebés.

Desde la Pediatría

La doctora de niños Jéssica Proaño Suárez, por su parte, refuerza las afirmaciones sobre los beneficios que López y Pow mencionan, pero así también tiene recomendaciones más estrictas para quienes deseen usar el portabebés. “Primeramente, que la cara del niño permanezca visible siempre, que jamás se la apoye en el cuerpo del adulto”. ¿Por qué? El mal uso del portabebés, asegura, puede causar tres tipos de sofocación a los lactantes en los primeros meses:

1. Por compresión en la nariz y la boca del lactante contra el cuerpo del adulto que lo sostiene; bloquea la respiración y, consecuentemente, provoca asfixia.

2. Debido a la debilidad de los músculos del cuello en los primeros meses, si la cabeza del lactante gira hacia delante puede provocar que la barbilla toque el pecho, quedando restringida la vía aérea y limitando el aporte de oxígeno. El lactante no puede llorar y se puede provocar asfixia.

3. Si se tapa con la tela la cara del bebé, el niño puede volver a respirar su propio aire.

Por esto, ella no aconseja utilizarlo en niños menores de 4 meses o que hayan tenido bajo peso al nacer o tengan infecciones de vías respiratorias.

Si ha decidido usarlo, compruebe a diario la tela, las costuras, la presencia de pliegues y los broches o cremalleras.

Portear fuera de casa

¿Beneficia al bebé estar expuesto porque su mamá pasa horas en la calle por trabajo? “Un bebé pequeño lo que necesita, espera y demanda es el contacto con, preferentemente, su madre”. López considera que los humanos siguen siendo los mismos que hace miles de años cazaban y recolectaban, y que acompañar a los padres mientras trabajan al aire libre no es perjudicial para los pequeños. “Si el bebé está con su madre (u otro adulto de referencia) y sus necesidades son satisfechas, estará bien atendido”.

El problema que podría surgir en esta situación, opina, es cuando el bebé empiece a desarrollar la motricidad gruesa y tenga necesidad de espacio en el suelo. “Pero tanto en el campo como en la ciudad es posible encontrar espacios para esparcimiento fuera del portabebés”.

En este punto, Proaño pide nunca utilizarlo en un vehículo ni durante actividades que acarreen riesgo de caídas (subir laderas, andar en bicicleta) ni al cocinar, por el riesgo de quemaduras. (I)

Recuerde lo básico

El peso debe recaer sobre el adulto, las piernas del niño deben quedar abiertas en un ángulo de 45°, y las rodillas flexionadas por encima de la cadera (“ranita”); de lo contrario, el peso lo soportará el área genital del bebé. La columna debe mantener la curvatura natural, en forma de C.

Busque la seguridad

Adapte o cambie el portabebé según el crecimiento y peso del niño. El bebé debe quedar pegado al cuerpo del adulto y no separarse con el movimiento (rebotar). No lo lleve mirando hacia adelante, pues pierde la postura natural.

 

Tags: ,