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Gotas de Opinión: El voto, factor de poder? / Por Antonio Urdaneta @UrdanetaAguirre

He sido, por convicción, creyente y defensor del voto como factor de poder; lo he hecho en el entendido que el derecho al sufragio es, sin duda, una de las herramientas más contundentes de las que dispone la democracia. Sólo en este escenario, los ciudadanos tenemos la posibilidad de ejercer dicho derecho. ¡Es mentira que los dictadores salen con votos!

Antes de 1946 y desde 1830, para ubicarme solamente en un período específico de nuestra historia republicana, en Venezuela se realizaban elecciones suigéneris, las cuales poco o nada tenían que ver con la participación y los intereses del pueblo. Tales procesos “electorales” lucían más como eventos amañados, acordados entre las cúpulas militares y económicas dominantes, usurpadoras, en todo momento, de los derechos naturales de la gente.

Esa etapa de oscurantismo político empezó a quedar atrás a partir de las primeras elecciones universales, directas y secretas, con la participación del pueblo, para elegir una Asamblea Constituyente. Esta instancia, de genuina representación popular, aprobó una nueva Constitución y en ella se establecieron derechos de los que nunca habían disfrutado las mujeres, los analfabetas, los obreros, los campesinos y los jóvenes.

Desde entonces los venezolanos tenemos derechos, garantías y libertades que defender. Privilegios éstos que, lamentablemente, siempre corremos el riesgo de perderlos, dadas las permanentes amenazas de los incansables enemigos de la democracia; y, también, por la poca disposición que, como pueblo, hemos tenido para preservar nuestras conquistas políticas y sociales.

En estos momentos, cuando el sistema democrático casi ha desaparecido, el poder del voto igualmente se disminuyó en Venezuela. En los últimos diecinueve años, el derecho electoral ha sido uno de los más cercenados y manipulados. La obstrucción de los comicios que se plantearon en 2016 y la realización reciente de amañadas elecciones en 2017, constituyen una peligrosa regresión en lo que al derecho del sufragio se refiere. Tanta, que hoy se duda de la legitimidad de todos los procesos electorales realizados en lo que va del siglo XXI.

La celeridad con la que ha actuado el supuesto Poder Electoral este año, desnudó para siempre al organismo comicial (CNE), pues quedó en evidencia su carencia de escrúpulos, al sumarse a la cúpula de un régimen en proceso de extinción, acusado, nacional e internacionalmente, de los delitos más condenados hoy en el planeta.

El descaro de la “elección” de un parapeto partidista, al que denominaron “constituyente” y los miles de vicios y arbitrariedades que se registraron en la elección de gobernadores, antes, durante y después del proceso, prácticamente pulverizaron el voto. Éste, en las condiciones actuales, carece de poder y valor alguno.

Ante esa monstruosa realidad a la que el país se enfrenta, ¿es estratégico pretender derrumbar el régimen con votos? Creo, una vez más, que los actores opositores, todos los que adversan la gestión dictatorial que se hace desde Miraflores, están obligados a emplear métodos diferentes al sufragio. ¡Estoy seguro de que hay con qué y con quién hacerlo!

ANTONIO URDANETA AGUIRRE
Educador – Escritor
urdaneta.antonio@gmail.com
@UrdanetaAguirre
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