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¿Cuál es la estrategia de la MUD? / Por Ana María Osorio @osorioanamaria

Dejar ser, dejar pasar o dejar de ser. Para la construcción de la estrategia se debe conocer el tablero político, ese contexto en el que se desenvuelve el ciudadano, interceptan y confluyen diversos sectores, y en el que los actores políticos en funciones u oposición convergen. Entender esa dinámica permite visualizar los escenarios, reducir la incertidumbre y aclarar el panorama para direccionar los esfuerzos en función de delinear la estrategia que oriente a quien ostenta el poder para alcanzarlo, o a quienes lo tienen para mantenerlo.

Sin embargo, en el caso venezolano pareciera que no se tiene claro cómo se debe actuar en política pues desechan el tablero, patean la mesa y rebuznan para desafiar el juego político, rompiendo las reglas intentando ganar centimetraje y al final del día convertirse en políticos de medios. Quizás es esa la estrategia.

La estrategia política se diseña sobre un tablero claramente definido, se detectan actores influyentes e intermedios, grupos a favor y de oposición, así como los niveles fluctuantes de aceptación, rechazo, necesidades y expectativas de los ciudadanos, siguiendo muy de cerca los cambios de humor de la opinión pública, pero sobre todo tomando en cuenta que es solo en ese tablero donde se mueven las fichas, porque ignorarlo o darle la espalda es igual a perder.

En tanto, las decisiones de participar o no en elecciones pueden ser una estrategia decidida de último minuto, porque al evaluar lo que requiere el proceso y la campaña electoral se determine que se está preparado, que existen posibilidades reales de triunfo, o que se está dispuesto a hacer el trabajo; o no.

En estas últimas semanas, el país y el mundo entero han presenciado las peores estrategias o la falta de éstas, producto de las innumerables incongruencias simbólicas, discursivas y prácticas de los miembros de la, hoy exánime, Mesa de la Unidad Democrática, quienes después de los resultados electorales del 15 de octubre se radicalizaron y con ello fraccionaron. Un resultado, para ellos, inesperado y fraudulento, pero que al ser analizado evidencia las distorsiones y fallas estructurales como factor político en elecciones: 1. Elecciones primarias en las que el lema de propaganda fue la descalificación y vejación a sus oponentes circunstanciales (aliados internos de la MUD), sobre todo de los partidos de la tolda aurinegra y naranja, frente a los blancos y azules, y al final de la noche la declaratoria de “fraude”. Lo que evidenció las discrepancias y dejó entrever las pugnas que existen por la carrera presidencial; 2. Lo anterior resultó en el desplome de la estructura electoral “unitaria” con la que se había ganado en diciembre de 2015, a la vez de dar señas de la alta desconexión con el elector, pues la participación no alcanzó el 15%, según las cifras “oficiales”: 3. Poca propaganda política, casi inexistente campaña, escaso trabajo de incentivo al voto, sin propuestas, con una promesa de campaña enmarcada en el voto en contra (pero, y ¿por qué votar por usted?, eso lo olvidaron), y la campaña fue mostrar decenas de encuestas en las que figuraban como ganadores, sin cruce de variables, como la abstención, por ejemplo.

Estos indicadores, por nombrar algunos, desencadenaron el desapego del elector, quien no sintió conexión y prefirió abstenerse, lo que sumado a las maniobras políticas del gobierno de ingeniería electoral (restarle votos a su adversario), como por ejemplo: movilización de centros electorales a pocas horas de la elección, problemas con el funcionamiento de las máquinas, la no sustitución de candidatos en las tarjetas de los partidos; aunado a la propuesta radical y poco enfocada en el tablero político del país del grupo abstencionista “soy Venezuela”; generó el resultado electoral del 15 de octubre, donde ganó la abstención.

Si se analiza el escenario real, la oposición ganó 2 gobernaciones, de 3 pasó a tener 5 (1 la entregó y juzga a los 4 gobernadores juramentados), y el gobierno pasó de tener 20 gobernaciones a 18, recordando que el próximo 10 de diciembre se elegirá de nuevo Zulia; pero la propaganda triunfalista de la oposición con encuestas ganadoras generó tanta expectativa en los ciudadanos (y en ellos mismos) que al ver los resultados, no quedó otra que dar un discurso y reflejar una imagen de derrota, que pasó a ser un argumento de fraude, y demás. Tomando en cuenta que si bien es cierto que existe un control total de las instituciones y procesos viciados, ellos estaban en conocimiento de ello.

Y ahora hablan de no participar porque no están dadas las condiciones y porque no están preparados dado al poco tiempo que hay para las elecciones municipales. Se sacude el tablero y se llama a la abstención. Se rompe el telón y quedan en esta propuesta los factores más radicales de la MUD y crean sin consulta ni invitación a las demás fuerzas de oposición “Primero Venezuela”, que encamina la ruta a la carrera presidencial, y señala de traidores a las demás fuerzas que están dispuestas a ir a elecciones. Ahora se inicia una campaña de descrédito de los primeros por los segundos, y la reflexión es, un estado, municipio siempre debe tener un gobierno, si no luchas en la campaña y participas en la elección otro ocupará ese espacio, ¿quién es el equivocado?, quién participa y da la pelea en el ruedo electoral o quién se acobarda y huye. Cómo es que las condiciones no están dadas ahora pero con esas mismas irán a las presidenciales. Y otra cosa, si es el mismo CNE y el mismo adversario político, que les hace creer que la plataforma electoral cambiará. Estas incongruencias son las que han generado que se mantengan como oposición, es decir ostenta el poder, pero no lo alcanza. Los verdaderos líderes políticos ponen en práctica estrategias para ganar elecciones, no para irse por las ramas.

@osorioanamaria  (Periodista/ Análisis del discurso/ Marketing político/ Locutora)

osorioanamaria@outlook.es

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