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Maduro busca reestructurar la deuda externa venezolana

El presidente venezolano Nicolás Maduro anunció que iniciará un proceso de reestructuración y refinanciamiento global de todos los pagos de la deuda externa de este país sudamericano a partir del viernes.

En un mensaje transmitido por radio y televisión, el gobernante indicó que se hará la transferencia de unos 1.121 millones de dólares para los pagos de capital de los bonos de la corporación estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) con vencimiento en el año 2017, y que luego de este pago iniciarían los cambios de reestructuración.

Maduro indicó que, en tiempos de precios petroleros bajos y como consecuencia de las sanciones que Estados Unidos le impuso al país, se hace necesaria la convocatoria de todos los involucrados en la deuda externa —bancos, tenedores de bonos de la Republica y de PDVSA— para iniciar el refinanciamiento y la restructuración de los pagos externos.

Actualmente, Venezuela debe más de 120.000 millones en deuda externa, aproximadamente la mitad de los cuales está en forma de bonos denominados en dólares, según la corredora Caracas Capital.

El mandatario ha descartado los temores de los inversionistas sobre posibles problemas de flujo de efectivo de PDVSA —corazón económico de Venezuela—, a pesar de los riesgos que suponen las restricciones para el uso del sistema de pagos internacional como consecuencia de las sanciones estadounidenses. Éstas prohíben transacciones en bonos emitidos por el gobierno venezolano y PDVSA, e impiden operaciones con ciertos bonos en poder del sector público y el pago de dividendos al gobierno por parte de Citgo, la filial estadounidense de PDVSA, lo que restringe marcadamente las fuentes de financiamiento del país.

Venezuela no enfrenta vencimientos de bonos colocados en los mercados internacionales hasta mediados de 2018.

Maduro designó al vicepresidente Tareck El Aissami, sobre quien pesa una sanción por narcotráfico que le impuso el Departamento del Tesoro estadounidense, a la cabeza de la comisión para la reestructuración de la deuda.

La medida, que busca equilibrar las finanzas del país, se produce en momentos en que Venezuela intenta superar el estancamiento de su producción petrolera y aumentar los ingresos por ese rubro, así como pagar deudas y obtener financiamiento.

Maduro resaltó que la intención del gobierno venezolano es seguir cumpliendo con sus compromisos de deuda externa. En ese sentido, dijo que tiene el dinero y pagará los 1.121 millones de dólares del bono que vence en 2017 a sus acreedores, tal y como ocurrió la semana pasada, cuando Venezuela desembolsó 841,8 millones de dólares para los pagos de capital de los bonos PDVSA 2020.

El presidente pidió también el cese a la persecución financiera de bancos y organismos internacionales contra Venezuela, y afirmó que, a pesar de que el país ha pagado sus deudas, no tiene acceso para colocar nuevos bonos o solicitar más créditos.

Al respecto comentó que, desde que él asumió la presidencia en el 2013, Venezuela ha pagado unos 71.700 millones dólares en deuda, pese a que los ingresos del país mermaron en un estimado de 100.000 millones de dólares por la caída del precio del petróleo. Añadió que las sanciones estadounidenses bloquearon la emisión de un nuevo bono por un monto de entre 3.500 millones y 5.000 millones de dólares.

Dado que la economía venezolana se contrajo más de 35% desde 2014 por la caída de los precios del crudo en los últimos años, el gobierno de Maduro se ha visto obligado a elegir entre pagar a sus acreedores extranjeros o ayudar a una población agobiada por una crisis caracterizada por una inflación que podría cerrar el año en 1.000% y problemas de escasez de alimentos, medicinas y otros productos básicos

El economista Asdrúbal Oliveros indicó que el anuncio de Maduro es “muy ambiguo” y da pie a múltiples interpretaciones.

Lo que sí queda claro es que ya la deuda le está “costando en lo político” al gobernante, ante la dificultad de mantener un equilibrio al pagarla en las actuales condiciones e incrementar las importaciones para satisfacer la demanda de productos en un escenario de escasez de artículos esenciales, dijo el también director de la firma consultora Ecoanalitica en Twitter. El país es altamente dependiente de las importaciones.

AP