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Naciones Unidas y Colombia firman un acuerdo para luchar contra el cultivo de coca

Naciones Unidas y Colombia firmaron este viernes un gran acuerdo para erradicar el negocio de la cocaína en el país sudamericano, en el marco de los esfuerzos de paz entre el gobierno y las guerrillas.

El acuerdo prevé invertir 315 millones de dólares para alejar a los agricultores del cultivo de coca, con la que se elabora la cocaína, y orientarlos hacia otros tipos de cultivo, como el café o el cacao.

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), con sede en Viena y que lidera la iniciativa, indicó que se trata del “mayor intento” en el mundo de alejar a las comunidades rurales del negocio de la droga.

Según datos de Naciones Unidas, Colombia es el mayor productor de coca del mundo. El año pasado las superficies cultivadas de coca en el país aumentaron un 52%, hasta 146.000 hectáreas.

“Este acuerdo histórico es una oportunidad única para cambiar el rumbo del cultivo de coca y ayudar a los agricultores a adoptar un desarrollo alternativo”, dijo el director de la UNODC, Yury Fedotov, en un comunicado.

Por su pare el alto consejero para el posconflicto en Colombia, Rafael Pardo, se felicitó de un paso “fundamental” para hacer efectivo el acuerdo de paz de junio entre el gobierno de Bogotá y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Durante décadas, las FARC, el mayor grupo rebelde del país, financiaron el tráfico de droga gracias a su control de las zonas de cultivo. Según el acuerdo de paz, los rebeldes se comprometen a desarmarse y a alentar a los agricultores a buscar cultivos alternativos.

A cambio la ONU estableció una nueva misión en Colombia para ayudar a miles de exguerrilleros de las FARC a volver a la vida civil. El estado colombiano también prometió incentivos a los agricultores que abandonen el negocio de la coca.

Pero hasta ahora los avances han sido lentos y algunos exguerrilleros están tentados de unirse a grupos disidentes, conservar sus armas y seguir traficando drogas.

Los cultivadores acusan por su parte al gobierno de incumplir sus promesas mientras que los equipos que se dedican a erradicar cultivos se enfrentan al peligro de las numerosas minas que protegen los campos de coca.

El largo conflicto colombiano, que además de las guerrillas ha involucrado a paramilitares, narcotraficantes y agentes estatales en Colombia, han provocado cerca de 260.000 muertos, más de 60.000 desaparecidos y unos siete millones de desplazados.

AFP